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lunes, 4 de marzo de 2013

LAS CLAVES PARA EVITAR QUE TU HIJO SEA OBESO


Desayunar siempre, cambiar el ordenador por una actividad deportiva y el bollo de la merienda por una fruta son algunas de las pautas a seguir para prevenir el sobrepeso en la infancia.


El sobrepeso afecta especialmente a los que no desayunan, comen en casa y llevan una vida sedentaria


La expresión «el gordito de la clase» va camino de extinguirse porque ya no se trata de casos puntuales. La obesidad afecta hoy en día a casi la mitad de los niños españoles. El sedentarismo y la alimentación inadecuada son los principales culpables. Pero el problema va más allá de la cuestión estética. «Estamos viendo que algunas patologías, propias de gente mayor, como la hipertensión la diabetes tipo 2 o el colesterol aparecen en niños por culpa del exceso de kilos», advierte la doctora Empar Lurbe, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Estudio de la Obesidad (SEEDO).
Aprender hábitos saludables es básico. La bollería, los refrescos, los dulces, las patatas fritas y las chucherías, en definitiva, todas esas cosas por las que los niños se pirran, pero que tienen muchísimas grasas, sales y azúcares, deben restringirse. No están prohibidos, aunque su consumo tendría que ser ocasional.
Por contra, las frutas, verduras, hortalizas, productos lácteos, pan, aceite de oliva, cereales y agua son la base de una dieta equilibrada y tienen que tomarse a diario. Los pescados blancos y azules, las legumbres, los huevos, carnes, embutidos y frutos secos deben ingerirse varias veces a la semana, pero no todos los días. «Los niños tienen que aprender a comer y a cuidarse como aprender a leer y escribir», asegura la doctora Lurbe.
Otro de los errores que cometen muchos padres es dejar que sus hijos se vayan al colegio sin desayunar. «Los pequeños tienen que hacer cinco comidas al día y el desayuno es fundamental», recalca la experta, que recomienda hacerlo sin prisa y en familia.
Lo ideal es que los pequeños hagan cinco comidas al día y que para el tentempié de media mañana y la merienda se opte por una pieza de fruta.
Aparcar la televisión, el ordenador y los videojuegos y apostar por el ejercicio es el otro pilar fundamental para evitar la obesidad infantil. Ir andando al colegio, dar un paseo diario o subir escaleras, son pequeños gestos que contribuyen a mantener a raya el peso. Pero, además, la doctora Lurbe recomienda que varias veces a la semana los niños realicen una actividad física más intensa: gimnasia, natación, atletismo, deportes de equipo, etc.
Artículo extraído de ABC.es

martes, 20 de marzo de 2012

ALIMENTACIÓN INFANTIL

ERRORES MÁS FRECUENTES EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL 

1- Introducir la leche de vaca antes de los 12 meses
Los menores de un año deben tomar leche materna o, en su defecto, fórmula infantil. La leche de vaca no es adecuada para la alimentación de niños y de las niñas en esta edad por diversas razones. La principal es su bajo contenido en hierro.

2- Tomar más de 3 productos o raciones de lácteos al día.
En muchos países occidentales la leche se considera un alimento fundamental e imprescindible durante la infancia porque se considera que es casi la única fuente de calcio y no es raro encontrar niños o niñas toman cantidades excesivas de leche o sus derivados (yogures, natillas, petit suisse, quesitos…).
Sin embargo, esto puede dar lugar a desviaciones de la dieta infantil y a otros problemas, por ejemplo:
- Si toman mucha leche o lactoderivados, es probable que no tengan apetito para tomar otros alimentos y la dieta sea monótona y pobre en algunos nutrientes.
- La leche es rica en calcio pero contiene muy poco hierro. Ambos minerales son necesarios. Y hay que tener en cuenta que el hierro no se absorbe bien en presencia de calcio.
- La leche de vaca y sus derivados aportan grasas animales, ricas en acidos grasos saturados.
- Abusar de los lácteos puede dar lugar a estreñimiento y dolor abdominal.
- Algunas personas no digieren la leche. A partir de los 2-5 años van perdiendo la capacidad de digerirla. Esto ocurre con más frecuencia en algunas razas (asiáticos, negros, americanos) que en otras (caucásicos). En esos casos, tomar leche se acompaña de dolor abdominal, gases, heces ácidas e irritación del ano. A quienes les ocurre, pueden tener náuseas al tomar leche o la rechazan sin más explicaciones. Por lo general sí toleran los lácteos fermentados (queso, yogur o kéfir).

3-Tomar zumos envasados
Los zumos comerciales se han puesto de moda. Algunas personas consideran que se trata de un alimento adecuado para todas las edades, y que sustituyen perfectamente a la fruta natural, lo cual no es correcto.
La fruta contiene azúcares naturales, y además fibra, minerales y vitaminas. En el zumo solo quedan los azúcares. La fibra desaparece y parte de las vitaminas también. En algunos casos se les añaden después de forma artificial.
En realidad contienen solo entre un 5 y un 8% de fruta. El resto es agua. En proporción, aportan cantidades muy altas de energía, procedente de los hidratos de carbono (azúcares) y sin embargo, carecen de otros nutrientes esenciales.
Su consumo excesivo (más de 120 ml. al día) parece estar relacionado con algunos problemas de salud tales como:
Dolor abdominal, meteorismo y diarrea crónica debido a la alta concentración de sorbitol (un azúcar natural de las frutas).
Caries dentales, por acción de los azúcares en contacto con los dientes.
Inapetencia, porque facilitan la sensación de saciedad y puede conducir a desequilibrios nutricionales (no tomar otros alimentos más importantes desde el punto de vista de la nutrición) e incluso a desnutrición.
Obesidad, porque aportan calorías extra.
Con los refrescos azucarados ocurre algo similar. Una lata de 300 ml de refresco equivale a casi 12 cucharaditas de azúcar.
Conviene saber que las bebidas dulces no alivian la sed, sino que incitan a beber más. Es decir que no sacian. El agua es la mejor bebida.


4 - Sustituir la fruta por un zumo envasado
Como se comenta en otro lugar, las frutas contienen vitaminas y fibra, además de los azúcares naturales que las convierten en alimentos agradables. La fibra de los alimentos vegetales es importante para que el intestino funcione mejor, evitando el estreñimiento.
El zumo natural contiene todos los ingredientes menos la fibra. Aunque se puede tomar, conviene que no sea más de un vaso al día. Es preferible que niñas y niños coman la fruta al natural. Que mastiquen y saboreen distintas variedades
Pero los zumos envasados tampoco tienen las vitaminas naturales. De modo que es preferible que no formen parte de la dieta infantil más que de forma ocasional.

5 – Abusar de cereales azucarados y/o chocolateados para el desayuno.
En los últimos años han proliferado preparados a base de cereales que se presentan como “cereales de desayuno”. Se trata de copos elaborados a partir de distintos cereales (trigo, arroz, maíz) que se suelen tomar junto con la leche.
Pero a menudo, para hacerlos más apetecibles, van cubiertos de azúcar, miel o chocolate. Esto aumenta de forma importante la cantidad de calorías (energía) sin aportar nutrientes esenciales. En caso de que lleven chocolate, aumenta aún más debido a que éste contiene mucha grasa.
Es saludable tomar cereales sin aditivos. Y en el desayuno, lo más tradicional es el pan migado o las tostadas.


6- Meriendas blanditas a base de pan de molde y bollería.
Los alimentos de consistencia algo dura, que hacen trabajar a dientes y mandíbulas, favorecen el desarrollo de los músculos de la cara y de la masticación, al mismo tiempo fortalecen los dientes y encías.
Por el contrario, los alimentos demasiado blandos, no solo evitan ese pequeño pero beneficioso esfuerzo, sino que, a menudo, al estar compuestos de azúcares, se adhieren a los dientes y contribuyen a la aparición de caries.
Además los productos de bollería y los panes de molde suelen tener grasa añadida, que no tiene el pan del día.
Es más aconsejable que niños y niñas merienden alimentos de más consistencia: bocadillos de pan normal, fruta en trozos.


7- Dar siempre postre lácteo.
Muchas familias ofrecen lácteos de postre a sus hijos e hijas. En la mayoría de los casos lo hacen porque creen que así la alimentación es más completa. También por comodidad, puesto que los menores suelen preferir los yogures, flanes y natillas a la fruta, los toman más rápido y no hay que ayudarles ni enseñarles a pelar la fruta.
Sin embargo, la mayoría de los niños y niñas toman muchos lácteos a lo largo del día y muy poca fruta. La fruta contiene muchas vitaminas. Concretamentela vitamina C contribuye a que se asimile el hierro de otros alimentos que se hayan tomado en el almuerzo, por lo que un poco de fruta o medio vasito de zumo natural recién exprimido complementan mejor la comida de mediodía.
Es conveniente que se acostumbren desde el primer año a tomar la fruta en trocitos y dar ejemplo teniendo siempre al alcance de la mano frutas variadas de la temporada.
La fruta es un buen tentempié en todas las edades. Presentarla en la mesa ya pelada y troceada facilita que la coman los más pequeños.


8- Preguntar a los menores qué quieren tomar.
La responsabilidad de elegir el menú, comprar los alimentos y diseñar una dieta completa no corresponde a los niños, sino a las personas que les cuidan. Los menores suelen elegir alimentos demasiado dulces o demasiado salados, si se les ofrecen.
Madres y padres tienen (o pueden adquirir) los conocimientos necesarios para hacer una alimentación variada y equilibrada.
Es adecuado ofrecer a los niños y niñas la posibilidad de elegir entre 2 ó 3 alimentos que las personas adultas tengan ya previstos, pero dentro de opciones saludables. Por ejemplo ¿Quieres merendar bocadillo de queso o de salchichón? ¿Quieres tomar hoy el huevo revuelto o pasado por agua? ¿De postre qué prefieres, una mandarina o una pera?

Autora: Ana Martínez Rubio

Consejería de Salud. Junta de Andalucía. Sevilla 

martes, 24 de mayo de 2011

CONSEJO DIETÉTICO EN CONSULTAS DE ATENCIÓN PRIMARIA

Salud incorpora en atención primaria la oferta de consejo dietético para pacientes con sobrepeso y vida sedentaria


Los profesionales valorarán las características y motivación de cada persona para cambiar de hábitos, lo que determinará que la atención sea de carácter básico o intensivo

Los profesionales de atención primaria ofrecerán, de forma sistematizada y estructurada, recomendaciones sobre alimentación y estilos de vida saludables, dirigidos a todos los pacientes que presenten problemas de salud derivados de hábitos inadecuados. La directora general de Salud Pública, Josefa Ruiz, ha presentado hoy este tipo de intervención que se está implantando en los servicios de primaria, con objeto de reducir la morbilidad y mortalidad derivadas del sedentarismo y de una alimentación desequilibrada. Según las estimaciones disponibles, en torno a una cuarta parte de los pacientes que cada año acuden a sus centros de primaria podrán beneficiarse de esta oferta asistencial.

La incorporación del consejo dietético permitirá que los profesionales sanitarios ofrezcan estas indicaciones a todos los pacientes adultos que padezcan sobrepeso u obesidad, tengan estilos de vida sedentarios o presenten factores de riesgo de enfermedades crónicas relacionadas, como diabetes, patologías cardiovasculares o cáncer. También podrán beneficiarse de esta medida todas aquellas personas que lo soliciten, dado que su principal objetivo es impulsar y reforzar una actividad que ya venían realizando en muchas ocasiones los profesionales sanitarios, y que dotará de estilos de vida más saludables a los andaluces.


En una primera fase de detección, a los pacientes que reúnan estas características, se les realizarán las correspondientes mediciones de peso y talla para calcular su índice de masa corporal, se les entregará un cuestionario para valorar sus hábitos de vida, alimentación y actividad física, y se observará la presencia de otros factores de riesgo.

A raíz de este análisis, se les ofrecerá información sobre los riesgos de continuar con hábitos de vida no saludables, subrayando la importancia de modificarlos. Además, los profesionales valorarán la motivación de los pacientes para adquirir nuevos hábitos, algo que determinará si precisan el consejo dietético de carácter básico o intensivo, así como la entrega de diferentes materiales educativos de apoyo.

Niveles de recomendación


Entre los consejos básicos sobre alimentación que proporcionarán los profesionales sanitarios se encuentran limitar el consumo energético procedente de las grasas; incrementar la ingesta de frutas, verduras y legumbres; fomentar el consumo de pescado; limitar el consumo de sal, tomando de forma preferente sal yodada, además de advertir sobre el hecho de que los productos que se presentan bajo la denominación de dietéticos, de régimen o 'light' no siempre llevan consigo un bajo aporte calórico.

En cuanto al consejo básico sobre actividad física, se recomendará a los pacientes aprovechar las oportunidades que se presentan a lo largo del día para hacer ejercicio (subir y bajar escaleras, caminar cuando sea posible, etc.), reducir al máximo el sedentarismo durante el tiempo libre y fomentar un ocio activo. El objetivo de esto es que estas personas realicen un mínimo de 30 minutos de ejercicio físico diario, al menos cinco veces por semana.

Por su parte, a los pacientes que presenten más factores de riesgo, se les ofrecerá el denominado consejo intensivo, desarrollado fundamentalmente por profesionales de enfermería. Este segundo nivel de actuación consistirá en la participación en sesiones educativas grupales, dirigidas a incrementar los conocimientos sobre los alimentos, formas de preparación de las comidas, valoración de nutrientes o recomendaciones sobre cómo incrementar la actividad física.


Con el fin de aumentar su eficacia, el consejo intensivo tendrá un marcado carácter práctico, por lo que estará sustentado en la organización de actividades para potenciar el ejercicio físico (grupos para caminar, gimnasia, etc.), para lo que se buscará la colaboración con otras instituciones, como ayuntamientos.

Finalmente, los servicios de atención primaria desarrollarán consultas de seguimiento para todas las personas que hayan recibido el consejo dietético. Este seguimiento, que se efectuará por teléfono, en los propios centros de salud o en los domicilios de los pacientes que se encuentren inmovilizados, se sumará a los mensajes de refuerzo que se ofrecerán a estos usuarios cuando visiten sus centros de salud.

Colaboración

Para la puesta en marcha de esta acción, Salud ha recopilado y analizado las evidencias científicas disponibles. Además, su planificación y diseño se ha realizado en estrecha colaboración con la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFYC), la Asociación Andaluza de Enfermería Comunitaria (ASANEC) y la Sociedad Andaluza de Nutrición Clínica y Dietética (SANCYD).

Junto a ello, se está formando de forma específica a los profesionales de atención primaria para facilitar la introducción del consejo dietético. Así, ya se ha comenzado con dos cursos impartidos por la Escuela Andaluza de Salud Pública, sesiones que continuarán extendiéndose hasta cubrir las necesidades formativas de todos los profesionales sanitarios.

El consejo dietético es una de las líneas de actuación incluidas en el Plan para la Promoción de la Actividad Física y la Alimentación Equilibrada, impulsado por el Gobierno andaluz junto con otras instituciones, sociedades científicas y asociaciones de consumidores y usuarios. Esta iniciativa, única a nivel del Estado, tiene como principal objetivo prevenir enfermedades asociadas a estilos de vida sedentarios y hábitos nutricionales inadecuados, factores estrechamente vinculados a la obesidad.


Según los datos de la última Encuesta Andaluza de Salud, correspondiente a 2003, el 35,5% de la población padecía sobrepeso y un 15,3% obesidad; el 52,7% de los andaluces reconocía tener hábitos sedentarios en su tiempo libre, y casi el 24% de la población mayor de 16 años había recibido la recomendación de su médico para incrementar la práctica de ejercicio físico.
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Servicio Andaluz de Salud
Junta de Andalucía